La historia de la humanidad ha sido especialmente humillante con las mujeres, abusos, menosprecios constantes, nuestra voz era acallada cuando tanto teníamos que decir. Hoy, mucho de esto ha quedado atrás, «ha sido un camino difícil y complicado y, alguna vez, no exento de errores, aunque sustancialmente positivo, incluso estando todavía incompleto por tantos obstáculos que, en varias partes del mundo, se interponen a que la mujer sea reconocida, respetada y valorada en su peculiar dignidad».

Hoy sabemos que hemos conseguido acceder a oportunidades, pero sin embargo aún queda camino por recorrer para que esas oportunidades sean iguales a las que tienen los hombres, sobre todo a partir de la maternidad que es en nuestra sociedad cuando de manera más sangrante se abre la brecha de la desigualdad.

Las mujeres queremos igualdad de oportunidades, pero ello no significa tener que ser iguales a los hombres. Somos diferentes y esas diferencias deben resultar enriquecedoras para la sociedad. Las mujeres somos por naturaleza sensibles, tenemos mejor intuición, somos más generosas, constantes y tenemos esa inclinación natural al cuidado y la protección de los que queremos. Sin la mujer participando en la vida política y social, el mundo ha avanzado hacia un modelo deshumanizado donde el progreso se mide en términos de eficiencia económica y no en términos de avance humanitario, mejora de calidad de vida, tiempo libre, etc.

Que el mundo avance hacia un modelo humano, más justo, donde el hombre y nos las economías estén en el centro del debate requiere de una activa participación femenina. De que levantemos la voz frente a las contradicciones del mundo moderno, de que se remuevan los obstáculos para que nos insertemos en mayor numero en la vida social, política y económica de nuestras comunidades y países.

El papel del hombre es importante, pero no esta completo sin la visión y sensibilidad que aportamos las mujeres. Hombres y mujeres somos diferentes, y por eso luchamos por la igualdad de oportunidades que nos permitan ser parte del debate y desarrollo social y político, porque solo de este modo la humanidad tendrá un avance económico al servicio de las necesidades más elementales del hombre y alcanzar el progreso económico justo, ético y humanizado.

“es dándose a los otros en la vida diaria como la mujer descubre la vocación profunda de su vida; ella que quizá más aún que el hombre ve al hombre, porque lo ve con el corazón. Lo ve independientemente de los diversos sistemas ideológicos y políticos. Lo ve en su grandeza y en sus límites, y trata de acercarse a él y serle de ayuda.”

 

Mujeres, valorémonos más… tal como somos… como lo que significa ser “like a girl”.

Mujeres: ¡Igualdad, porque somos diferentes!

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