#Política: ¿participamos o no?

Participación política, solo el que participa es capaz de influir.

Ya no dependemos del tamaño, la geografía, la historia o la tradición para tener mayor influencia. Internet y las nuevas tecnologías han sido los grandes conductores de cambios trascendentales en el debate público.

En los años 50-60, la sociedad exigía grandes cambios frente a la brutalidad de las guerras, insatisfechos por la distribución de las riquezas, con políticos desgastados y una promesa democrática asfixiada. No suena diferente al panorama que tenemos hoy en día, ¿verdad?. Pues no es igual, para aquel entonces la gente requería de años para poder organizarse y fraguar el cambio político. Hoy en día solo hacen falta un par de semanas, por ejemplo, la primavera arábe solo requirió 3 semanas para dar inicio desde los primeros brotes de inconformismo de la población.

Internet, las redes sociales (facebook, twitter, SMS) han contribuido en gran medida a que los cambios se produzcan. La velocidad y el impacto de estos medios han permitido nuevas formas de organización horizontal y que surjan pequeños actores que han adquirido nuevas oportunidades de vetar, interferir y redirigir los esfuerzos de las grandes potencias y organizaciones multilaterales. Por ejemplo, los movimientos okupas, primavera arábe, 15-M, wikileaks, caso de Edward Snowden, Fundación Gates sobre la OMS, Grecia sobre Europa, entre otras. Hoy, pequeños movimientos y organizaciones tienen mayor capacidad para influir en el ámbito local y acabar repercutiendo a nivel mundial, de una manera tan veloz e impactante que resulta imposible prever para los actores políticos.

“Las ideas más sencillas son las que tienen el poder de cambiar el mundo”

Esto sin duda son ventajas. Pero si bien es cierto que internet y las redes sociales han sido un gran conductor para cambios, hay que advertir que esos cambios venían y vienen exigidos desde dentro y fuera de los países. Nos encontramos ante una generación de personas más sanas y preparadas, pero profundamente frustrados por el desempleo crónico, la desigualdad, la pobreza profunda, matanzas indiscriminadas por conflictos a veces absurdos que persisten y se agravan. 

Cambiar estas situaciones requiere de una mayor participación política y social. Personas participando con sus opiniones, sus tweets y retweets, ayudando a fomentar protestas, quejas, diciendo lo que se quiere y espera, arrinconando a los poderes tradicionales cuestionando las decisiones políticas, participando en ONG o movimientos cívicos, activistas haciendo tambalear los cimientos de regímenes autoritarios, o la simple aparición de nuevos actores políticos que sí parecen escuchar al pueblo.

Las vías están abiertas, el mundo esta en nuestra mano, las posibilidades de influir y generar cambios están ahí siempre que seamos conscientes de la necesidad de participar. 

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