Personas vs. Poder: ¿quién hace jaque-mate?

En mi interés de buscar constantemente cosas-ideas-personas que cambian el mundo, he tenido el grato placer de toparme con el escritor venezolano Moíses Naím. La emoción ha sido doble por la procedencia del autor (la cual comparto) y por los años que ha dedicado al estudio de los cambios en el poder y la política, dando como resultado su el libro EL FIN DEL PODER.

Considero esta obra como un must-read en los tiempos actuales. Totalmente recomendado por mí y, por supuesto, el primer libro recomendado por Mark Zuckerberg en Club de lectura inaugurado recientemente por él, A Year of Books. 

Moisés Naim, con una elocuencia extraordinaria, describe con datos como la revolución del más, de la movilidad y de la mentalidad que estamos experimentando desde hace 30 años ha provocado grandes cambios en la estructura e influencia del  poder, no solo de políticos, sino también el de las empresas, las religiones, los sindicatos, los medios de comunicación, y cualquier actor del orden económico, político y social.

Este debilitamiento del poder ¿es bueno o malo? Aún es muy pronto para saber si quiera si estos cambios son estables y duraderos, pero lo cierto es que a priori pueden suponer un triunfo para la humanidad y, a la par, conllevar problemas por falta un liderazgo fuerte para la toma de decisiones. 

En esta y próximas entradas hablaré de esas formas que hemos tenido como sociedad para influir en el acorralamiento de quienes tienen el poder.

LA REVOLUCIÓN DEL MÁS.

“Vivimos en una época de abundancia. Hay más de todo. Hay más gente, países, ciudades, partidos políticos, ejércitos; más bienes y servicios y más empresas que los venden; más armas y más medicinas; más estudiantes y más ordenadores; más predicadores y más delincuentes. La producción económica mundial se ha multiplicado por cinco desde 1950. La renta per cápita es tres veces y media superior a la de entonces Y, sobre todo, hay más gente: dos mil millones más que hace tan solo dos decenios. En 2050, la población mundial será cuatro veces mayor de lo que era en 1950. Este aumento poblacional, así como su estructura de edad, su distribución geográfica, su longevidad, su salud y sus mayores niveles de información, de educación y de consumo, tienen amplias repercusiones sobre la obtención y el uso del poder.”

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Este crecimiento ha ocurrido aún a pesar de la recesión económica de 1929 y 2008, a pesar del terrorismo, de las guerras civiles, las catástrofes naturales y las amenazas medioambientales. Y, aunque ha supuesto un coste humano y planetario, ha sido un gran avance para la humanidad.

La razón del crecimiento se sitúa en el crecimiento y generación de empleo de las economías más pobres, en detrimento de las tradicionales economías avanzadas como Estados Unidos y Europa. Hay 660 millones de chinos menos pobres y los mismo ha sucedido en India, Brasil e  incluso África donde, a pesar del tamaño de los países y sus circunstancias, se experimentó crecimiento según estadísticas de la ONU. Un 84 % de la población está alfabetizada y la esperanza de vida los países más golpeados por VIH y otras enfermedades ha empezado a aumentar. Gracias a nuevas fuentes y productores tenemos más capacidad de cubrir nuestras necesidades de alimentación. Y la rápida expansión de la comunidad científica ha supuesto grandes avances tecnológicos, sanitarios y por ende humanitarios.

Sí, podemos decir con certeza que la calidad y esperanza de vida así como la capacidad para satisfacer las propias necesidades han aumentado, sin embargo, aún millones de personas viven en condiciones intolerables y un mínimo aumento en sus ingresos ( de 1,25$ a 3-4$) no les liberan de una vida de lucha y privaciones. El crecimiento excesivo ha planteado problemas notorios, con un desempleo galopante y mayores inestabilidades políticas, tambaleo de los cimientos económicos de Estados Unidos y Europa, entre otros.

Y aunque la tecnología ha sido un gran influyente, lo que realmente ha marcado el detonante ha sido el aumento de la esperanza de vida. Una población más joven –millones menores de 30 años- que disfrutan de buena salud y formación, con una larga vida por delante pero que no tienen trabajo ni buenas perspectivas, es una fuente de inestabilidad política (así surgió la Primavera Árabe).

Cuando una persona está mejor alimentada y es más sana, más educada, está mejor informada y más relacionada con otros, se vuelve más difícil para quien ostente el poder, dirigir controlar y dominar a los ciudadanos.

Y esto Sres., en la medida que los que ostentan el poder se deben someter a la voz de las masas, tiene consecuencias muy positivas pero también negativas.

Twitter: @Daniela_SyS 

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