Barro, sangre y mierda, ¡Esto es la Guerra!

¡Estoy cabreada! Me siento indignada e impotente con lo ocurrido en París el pasado viernes 13 de noviembre, cuando tuvieron lugar 6 ataques perpetrados por el Estado Islámico con un resultado de aproximadamente 200 fallecidos (la cifra varía según la fuente) y muchos más heridos.

Siento deprimir a los seguidores de este blog, no es esté el tipo de “cambio” del que me gustaría estar hablando. Sin embargo, está claro que hay momentos de crisis que marcan hitos históricos en los países y en la consciencias de la gente. Momentos en los que sale a flote el lado más perverso y, a su vez, el lado más amable de la humanidad. Donde todo se reduce a jugar en el bando de los buenos o los malos.

En marzo de 2011, la llamada “primavera árabe” floreció en Siria y entonces muchos creyeron que la caída del Presidente Bashar Al – Assad sería cuestión de tiempo. ¡Qué equivocados! Llevamos 5 años de guerra en la que ya se ha implicado Europa, Rusia y Estados Unidos, con un resultado de 4 millones de desplazados y 350.000 fallecidos. Lo cierto es que la situación a día de hoy es mucho más compleja que el mero enfrentamiento entre dos bandos que dio paso a la Guerra Civil Siria. Con el transcurso del tiempo el conflicto se ha encrudecido y hemos visto el surgimiento del Estado Islámico, la formación de coaliciones y las continuas discrepancias entre Estados Unidos y Rusia sobre los motivos del conflicto y el cómo acabar con la guerra.

Internet y las nuevas tecnologías también han cambiado el arte de hacer la guerra. Resulta alarmante observar como con tan pocos recursos se puede acceder a tecnología capaz de hacer tanto daño y luego correr a las redes a difundirlo. La facilidad para conseguir armas kalashnicov, vigilancia con drones, cruce de fronteras, y cuantos recursos utilizan los autores del terror. Tan a la vanguardia en métodos y tecnología que resulta difícil de anticipar. 

Son demasiadas las partes implicadas, el conflicto no es sencillo, cada quien defiende una posición y un ideal distinto al del vecino. La realidad se hace difusa, y mientras cada parte lucha y mata por ello, todos creen estar peleando en el bando de los buenos. En el nuevo orden mundial los conflictos se han hecho asimétricos y multipolares. Cada vez somos menos los que dudamos que estamos en tiempos de la III Guerra Mundial, la que opone a occidente con los musulmanes. No es locura, durante dos días el hashtag IIIGuerraMundial ha sido trendic topic en twitter.

No existe verdad, no existe belleza, y todo se disfraza de “Barro, sangre y mierda”, como decía Pérez Reverte sobre la guerra. Me pregunto si tendrá razón Kant cuando dijo que “el estado natural del hombre no es la paz, sino la guerra, si el deseo de venganza, poder y destrucción es también un estado natural del ser humano.

Iremos viendo como se desarrollan los acontecimientos, mientras tanto, no me queda más decir que me siento “Je Suis Paris” y que acompaño a los franceses como el mismo orgullo de aquellos que salieron ayer del partido de futbol en el Estadio de Francia cantando el himno nacional.

No tenemos miedo.

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