Cómo salir de la zona de confort y no morir en el intento

 

“You can be anything”

No sé dónde ni de quien escuche esta frase, pero desde entonces me apoderé de ella y ella me empoderó a mi. Así de confiado me he sentido muchas veces en los retos que me he propuesto en la vida, a pesar de la aversión al riesgo, cuando he querido he podido porque yo así lo he creído. “Cuando alineas tu personalidad a tu propósito, el mundo cae rendido a tus pies” , solía decir Oprah Winfrey.

Una gran amiga -Moi petit, a quien dedico este post- me contó que se sentía asqueada de su trabajo. Tiene 27 años, trabaja para una gran empresa y tiene una carrera profesional exitosa, sin embargo, ni su carrera ni el cheque que le pagan al final de cada mes le llenan. Tras seguir el camino convencional de estudiar y luego trabajar, ha descubierto su sueño: quiere ser pintora, pero no sabe pintar. Aunque otros días quiere ser weeding planer, aunque no soporta a las novias. Mmm si lo piensa otra vez, puede que su sueño sea montar una empresa, pero no quiere estrés. Otros días solo sabe que no sabe nada. A veces quiere un periodo largo de descanso, pero tiene miedo a volverse loca. La verdad, ni ella ni nadie sabe que quiere ser o hacer, y lo único cierto es que solo quiere ser feliz y vivir apasionadamente. 

Salir de la zona de confort da miedo. Te entiendo, he estado allí muchas veces. Sin embargo, ¡hay que hacerlo! no POR el miedo sino a PESAR del miedo, sabiendo que siempre estará allí y que será tu lucha vencerlo. Y es que, siempre tendremos miedo a abandonar lo conocido para lanzarnos a lo desconocido, miedo a perder la sensación de sentirnos como pez en el agua y ello a pesar de que el agua llevé mucho tiempo contaminada.

Esta ha sido una lección personal para mi en los últimos años, donde me he visto atrapada en la comodidad de mis circunstancias por temor y pereza a perseguir mis sueños, e incluso incertidumbre de saber sí el sueño realmente valdría la pena. Así aprendí: no estamos hechos para la comodidad, sino para la grandeza. Debemos empezar a buscar el sitio donde nuestros talentos sobresalen, allí dónde se encuentra tú público y qué es lo que esperan de ti.

Ahora bien, los grandes cambios no llegan como olas que te empujan y te arrastran cambiando tu vida de la noche a la mañana. Los grandes cambios se construyen poco a poco, con pequeños pasos y acciones que van sumando cada día, como si se tratara de ir poniendo un ladrillo cada día para construir el que acabará siendo un gran muro.

Te voy a dar el truco infalible para salir de tu zona de confort y no morir en el intento: Proponte como un reto,  intenta aquello que te apetece hacer durante 30 días. Oblígate a ti misma, hazlo pase lo que pase, sea la hora que sea, y durante esos días no te metas en la cama sin haber cumplido el reto. Podrás hacer y ser lo que quieras: pintar, correr, fotografía, cocinar, escribir, dejar de fumar. Ininterrumpidamente durante 30 días. Busca cumplirlo durante un breve tiempo y poco a poco habrás construido el hábito de incorporar nuevas actividades a tu vida. Si en 30 días descubres que no te gusta pintar, podrás buscar otro reto y probarlo durante otros 30 días.

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A ti te digo: no te dejes esclavizar por la comodidad y la aversión al riesgo. Tú puedes ser lo que quieras, el tiempo que quieras y cuando quieras. ¿No es ahora el mejor momento para empezar?  

 

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