Ambición por volar cual águilas

“No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas”

¿Lo has descubierto ya o prefieres seguir ignorándolo? Sí, es así ¡Lo sabes y ya no puedes seguir ignorando!. EL MUNDO ESTÁ EN TUS MANOS. Basta ya de tanto de conformismo y cómodo egoísmo, es hora de ilusionarse con la idea del “vamos a cambiar el mundo”, trabajar y dar ejemplo de que el cambio es posible. Que el cambio se expanda como el aleteo de una mariposa.

Cuando descubres que tu trabajo tiene un impacto en el mundo -por mínimo que sea- cuando sabes que puedes ayudar a otras personas -por poco que sea- entonces ya no puedes hacer la vista gorda.

Puedes quedarte allí sentado, callar y pretender que el mensaje no ha sido contigo. Prefieres ignorarlo, quedarte en una vida cómoda, pero por mucho que lo luches dentro de ti sabes que está en tus manos el hacer algo.

Sólo tú puedes hacer algo. El mundo es tuyo. El mundo está en tus manos.

Sí, entiendo que pienses que poco puedes hacer. Que tu aportación será insignificante. Que no conseguirás nada y que para eso es mejor no perder el tiempo.

Sí, entiendo que tengas ataques de objetividad y perfeccionismo, de entender más los obstáculos que encontrarás por el camino que las puertas que se abrirán. Pero, asúmelo, ninguno de los grandes héroes, inventores o liberales, pensaron que era racional conseguirlo. Simplemente tuvieron un sueño y lo persiguieron.

Las mejores cosas de la vida no son racionales, no son objetivas, no se pueden explicar. Que se lo pregunten al que invento la bombilla, o al que invento internet, o al que permitió que esté sentada en mi cama con esta cómoda laptop escribiendo este post.

En un viaje por San Francisco me contaron la historia de un mendigo que recogiendo monedas de 1 céntimo, a lo largo de los años, acabo siendo millonario. Imagina tú aportación a esté mundo como aquel céntimo que tiras en la fuente. No te cuesta nada ¿verdad?. Casi ni lo notas. Pero al cabo del tiempo entre tú y muchos, el mundo acabará cambiando. Simplemente así.

Todos tenemos un sueño y ansiamos el coraje para perseguirlo. Todos pertenecemos a una comunidad y a una globalidad sobre la que podemos impactar positivamente. En el mundo en el que vivimos no hay excusas para pensar como pueblerinos, hay que abrir la mente y expandirse, agrandar el corazón y hacerlo universal.
Todos tenemos derecho a volar. Mahatma Gandi decía “cuando hay tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan alto”. Pregúntate cómo quieres volar en la vida, ¿quieres volar bajo y seguro como las ave de corral o subir con coraje como las águilas?

Que el mundo sea un lugar mejor desde que esta en tus manos. El cambio depende de ti, depende de mi.

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