Ambición por volar cual águilas

“No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas”

¿Lo has descubierto ya o prefieres seguir ignorándolo? Sí, es así ¡Lo sabes y ya no puedes seguir ignorando!. EL MUNDO ESTÁ EN TUS MANOS. Basta ya de tanto de conformismo y cómodo egoísmo, es hora de ilusionarse con la idea del “vamos a cambiar el mundo”, trabajar y dar ejemplo de que el cambio es posible. Que el cambio se expanda como el aleteo de una mariposa.

Cuando descubres que tu trabajo tiene un impacto en el mundo -por mínimo que sea- cuando sabes que puedes ayudar a otras personas -por poco que sea- entonces ya no puedes hacer la vista gorda.

Puedes quedarte allí sentado, callar y pretender que el mensaje no ha sido contigo. Prefieres ignorarlo, quedarte en una vida cómoda, pero por mucho que lo luches dentro de ti sabes que está en tus manos el hacer algo.

Sólo tú puedes hacer algo. El mundo es tuyo. El mundo está en tus manos.

Sí, entiendo que pienses que poco puedes hacer. Que tu aportación será insignificante. Que no conseguirás nada y que para eso es mejor no perder el tiempo.

Sí, entiendo que tengas ataques de objetividad y perfeccionismo, de entender más los obstáculos que encontrarás por el camino que las puertas que se abrirán. Pero, asúmelo, ninguno de los grandes héroes, inventores o liberales, pensaron que era racional conseguirlo. Simplemente tuvieron un sueño y lo persiguieron.

Las mejores cosas de la vida no son racionales, no son objetivas, no se pueden explicar. Que se lo pregunten al que invento la bombilla, o al que invento internet, o al que permitió que esté sentada en mi cama con esta cómoda laptop escribiendo este post.

En un viaje por San Francisco me contaron la historia de un mendigo que recogiendo monedas de 1 céntimo, a lo largo de los años, acabo siendo millonario. Imagina tú aportación a esté mundo como aquel céntimo que tiras en la fuente. No te cuesta nada ¿verdad?. Casi ni lo notas. Pero al cabo del tiempo entre tú y muchos, el mundo acabará cambiando. Simplemente así.

Todos tenemos un sueño y ansiamos el coraje para perseguirlo. Todos pertenecemos a una comunidad y a una globalidad sobre la que podemos impactar positivamente. En el mundo en el que vivimos no hay excusas para pensar como pueblerinos, hay que abrir la mente y expandirse, agrandar el corazón y hacerlo universal.
Todos tenemos derecho a volar. Mahatma Gandi decía “cuando hay tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan alto”. Pregúntate cómo quieres volar en la vida, ¿quieres volar bajo y seguro como las ave de corral o subir con coraje como las águilas?

Que el mundo sea un lugar mejor desde que esta en tus manos. El cambio depende de ti, depende de mi.

Si pudieras cambiar algo en el mundo, ¿qué cambiarías?

Con esta pregunta tan sencilla, y a la vez tan profunda, empieza SoulPancake (agencia de contenidos) el siguiente video para reflexionar acerca de nuestras vidas.

En el corazón de todo hombre, sin importar la época, la edad, el sexo, o el lugar, existe un deseo de cambio y una búsqueda constante de la felicidad. No hay nada de nuevo en este deseo. Sin embargo, el mérito está en quienes se arriesgan a intentar trasformar un simple ideal en algo real.

Si pudieras cambiar algo en el mundo, ¿qué cambiarías? ¿por dónde empezarías?

Comparte tu opinión con nosotros.

 

El arte de luchar contra Goliat

Mucho de lo que consideramos valioso en nuestro mundo proviene de luchas desiguales, una parte débil y pobre contra otra que tiene riquezas y poder. En esta situación, la mayoría de las personas (te hablo a ti que no eres parte de la mayoría) se paraliza, conforma con la circunstancia y decide dejar las situaciones, sueños o tiempo pasar.

El gigante Goliat se encaró con los israelitas, gritándoles: “Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mi! Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.

Nadie se movió. Entonces un joven pastor, que había venido de Belén con comida para sus hermanos, dio un paso al frente y se ofreció voluntario. El pastorcillo David bajó corriendo la pendiente hacia el gigante que le esperaba en el valle: “Ven a mí y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo”.

Lo que sucede a continuación es materia de leyenda. David coloca una de las piedras en una bolsita de cuero y la lanza contra la frente descubierta de Goliat. El gigante cae, aturdido. David corre hacia él, empuña la espada de Goliat y le corta la cabeza.

El duelo revela lo insensato de nuestras asunciones contra el poder.

Lo que muchos expertos en medicina opinan hoy es que Goliat padecía de una grave enfermedad: acromegalia, causada por un tumor benigno localizado en la glándula pituitaria y que causa un excesivo crecimiento y una visión deficiente. Lo mimo que le había hecho crecer tanto también era la causa de su debilidad. Esto encierra una importante lección para cualquiera que luche contra gigantes. Los poderosos y fuertes no siempre son lo que parecen. 

La cuestión es que en la mayoría de las ocasiones tendemos a malinterpretar los conflictos, no analizamos los puntos débiles de quienes tienen poder y nos quedamos paralizados frente al miedo que genera la riqueza y el poder. Nos vemos la gran oportunidad y posibilidad de reinventarnos frente a la dificultades de luchar cuando se tiene todo en contra, nos quedamos noqueados por el tamaño y dejamos de ver las ventajas de las desventajas y las desventajas de las ventajas. Solo unos pocos encuentran el suficiente coraje para luchar por una idea hasta el final sin devenirse por las circunstancias, el entorno social, la fuerza o el poder en contra de lo que nos enfrentamos.

¿Por qué luchar cuando se tiene todo en contra? ¿por qué luchar cuando se tiene todas las de perder? …. Respuesta: la dificultad puede transformar a las personas de un modo que a menudo nos cuesta apreciar, consigue que encontremos la fuerza para abrir puertas, crear oportunidades, crear, ilustras, hacer cosas que de otra manera seria impensable. Las dificultades son incomodas, pero eso no significa que no no estén ayudando. 

Cómo salir de la zona de confort y no morir en el intento

 

“You can be anything”

No sé dónde ni de quien escuche esta frase, pero desde entonces me apoderé de ella y ella me empoderó a mi. Así de confiado me he sentido muchas veces en los retos que me he propuesto en la vida, a pesar de la aversión al riesgo, cuando he querido he podido porque yo así lo he creído. “Cuando alineas tu personalidad a tu propósito, el mundo cae rendido a tus pies” , solía decir Oprah Winfrey.

Una gran amiga -Moi petit, a quien dedico este post- me contó que se sentía asqueada de su trabajo. Tiene 27 años, trabaja para una gran empresa y tiene una carrera profesional exitosa, sin embargo, ni su carrera ni el cheque que le pagan al final de cada mes le llenan. Tras seguir el camino convencional de estudiar y luego trabajar, ha descubierto su sueño: quiere ser pintora, pero no sabe pintar. Aunque otros días quiere ser weeding planer, aunque no soporta a las novias. Mmm si lo piensa otra vez, puede que su sueño sea montar una empresa, pero no quiere estrés. Otros días solo sabe que no sabe nada. A veces quiere un periodo largo de descanso, pero tiene miedo a volverse loca. La verdad, ni ella ni nadie sabe que quiere ser o hacer, y lo único cierto es que solo quiere ser feliz y vivir apasionadamente. 

Salir de la zona de confort da miedo. Te entiendo, he estado allí muchas veces. Sin embargo, ¡hay que hacerlo! no POR el miedo sino a PESAR del miedo, sabiendo que siempre estará allí y que será tu lucha vencerlo. Y es que, siempre tendremos miedo a abandonar lo conocido para lanzarnos a lo desconocido, miedo a perder la sensación de sentirnos como pez en el agua y ello a pesar de que el agua llevé mucho tiempo contaminada.

Esta ha sido una lección personal para mi en los últimos años, donde me he visto atrapada en la comodidad de mis circunstancias por temor y pereza a perseguir mis sueños, e incluso incertidumbre de saber sí el sueño realmente valdría la pena. Así aprendí: no estamos hechos para la comodidad, sino para la grandeza. Debemos empezar a buscar el sitio donde nuestros talentos sobresalen, allí dónde se encuentra tú público y qué es lo que esperan de ti.

Ahora bien, los grandes cambios no llegan como olas que te empujan y te arrastran cambiando tu vida de la noche a la mañana. Los grandes cambios se construyen poco a poco, con pequeños pasos y acciones que van sumando cada día, como si se tratara de ir poniendo un ladrillo cada día para construir el que acabará siendo un gran muro.

Te voy a dar el truco infalible para salir de tu zona de confort y no morir en el intento: Proponte como un reto,  intenta aquello que te apetece hacer durante 30 días. Oblígate a ti misma, hazlo pase lo que pase, sea la hora que sea, y durante esos días no te metas en la cama sin haber cumplido el reto. Podrás hacer y ser lo que quieras: pintar, correr, fotografía, cocinar, escribir, dejar de fumar. Ininterrumpidamente durante 30 días. Busca cumplirlo durante un breve tiempo y poco a poco habrás construido el hábito de incorporar nuevas actividades a tu vida. Si en 30 días descubres que no te gusta pintar, podrás buscar otro reto y probarlo durante otros 30 días.

[wpvideo qAHcOGZe]

A ti te digo: no te dejes esclavizar por la comodidad y la aversión al riesgo. Tú puedes ser lo que quieras, el tiempo que quieras y cuando quieras. ¿No es ahora el mejor momento para empezar?  

 

La gente rara vez cambia.

La vida es muy larga y, sin embargo, la gente rara vez cambia. Quizás resulte irónico que diga esto en un blog que versa sobre motivación al cambio, pero es así. Por mucho que el tiempo pase o los signo de los tiempos cambien, la naturaleza humana y nuestras necesidades básicas serán siempre las mismas.

Todas las personas, hasta los seres más perversos, necesitamos perseguir una VERDAD -creer en algo, incluso cuando sea creer que no se cree en nada-, AMAR -conectar física, intelectual y sentimentalmente con otras personas-, y BELLEZA -armonía, sea cual sea el concepto o nivel de armonía y belleza-. Asimismo, todos y absolutamente todos compartimos los miedos más profundos, miedos inherentes a nuestra condición humana como el MIEDO a sentirnos rechazados, abandonados o solos.

El tiempo pasará, las modas cambiaran, ocurrirán nuevos acontecimientos en nuestra vida que nos harán madurar -a algunos-, definirnos como individuos, dirigir el timón de nuestra vida o dejarse llevar por la corriente, nuestros gustos podrán cambiar, dejaremos hobbies y encontraremos otros nuevos, quizás te enamores una vez o muchas veces, de la misma persona o de distintas, perderás amistades y ganarás otras nuevas, vivirás en la misma ciudad toda la vida o en mudanzas constantes, hoy usas una tecnología que mañana será sustituida por otra que aún está por llegar. Se crearan aplicaciones, robots pasaran a realizar parte de nuestras tareas diarias, mejorara nuestra calidad de vida, y sin embargo, nada de eso cambiará nuestra necesidad  de perseguir un ideal, de amar y sentirnos atraídos por la belleza y paralizados por el miedo a perderlo todo o no llegar a tener nada. ¿Qué tanto te conoces a ti mismo? ¿Creces o cambias? ¿Sabes identificar lo que te apaga o te despierta?

El ruido ensordecer del mundo y la búsqueda desquiciada y frenética por cosas o personas que nos hagan más felices y más completos, a veces, no nos permite ser conscientes que por mucho que las cosas cambien seguiremos siendo los mismos, por eso hay que prestar atención y trabajar en ser conscientes de cómo y quienes somos, conocernos profundamente en lo que nos inspira y nos despierta, nuestros miedos y la necesidad de superarlos, buscar la capacidad para hacerlo.

Es importante recordar esto cuando queremos emprender cambios, porque primero hay que conocerse bien para poder tomar las decisiones que en libertad te llevarán a perseguir lo que el propio corazón necesita.

Cada 365 días la tierra da una vuelta a la órbita del sol mientras al mismo tiempo gira sobre su propia órbita. Nadie duda que la vida da muchas vueltas: ¡toma tus riendas! Si tu no cambias, el mundo no cambiará.

 

Disfrutar desaprendiendo lo aprendido

Kyle Cease es un comediante y orador motivacional que ha logrado emocionar a millones de personas a través de videos y charlas inspiradoras en youtube. En esta ocasión hizo el video que comparto y con el que pretende transmitirnos que no importa lo que los demás piensen de ti. 

Dentro de nosotros hay un niño con deseos y aspiraciones al que hemos reprimido y callado por temor a las opiniones ajenas y por dejar de luchar contra una cultura de conformismo. ¿Qué pasa con toda la gente en el mundo que simplemente quiere hacer más con su vida? Debemos entender que hay una parte creativa de nosotros que quiere salir y vivir el momento. Serás más feliz y exitoso si aprendes a conectar con esa parte de ti.

Trabaja en ti, sé excelente en lo que eres porque éste es el motivo por el que las grandes personas triunfan.

Eres lo que amas y no lo que te ama. 

Esto es agua. Un desafío al pensamiento.

Este es el discurso de David Foster Wallace, pronunciado en 2005 en Kenyon College. Empapado de realismo, cuestiona el entorno. ¿Sabemos pensar? La mayoría dirá que claramente sí, sin embargo, entre el ego y las visiones aprendidas, no nos han enseñado a elegir cómo pensar, a elegir en libertad.

Profundo. Un desafío al pensamiento. Aquí va, espero que disfruten este extracto y si interesa conocer más, no dejes de ver el discurso completo.

“Érase una vez dos peces jóvenes que nadaban juntos cuando de repente se toparon con un pez viejo que les saludó y dijo: “Buenos días muchacho  ¿Cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguieron nadando un rato hasta que eventualmente uno de ellos miró al otro y le preguntó: “¿Qué demonios es el agua?”.

… El punto de la historia de los peces es, simplemente, que las realidades más importantes y obvias son a menudo las más difíciles de ver y explicar.

Les voy a contar otra de estas historias didácticas. Había dos personas sentadas en la barra de un bar en la parte más remota de Alaska. Uno de ellos era religioso, el otro ateo. Ambos discutían acerca de la existencia o no de Dios con esa especial intensidad que se genera después de la cuarta cerveza. El ateo dijo: “Vamos a ver, no es que no tenga un motivo real para no creer. No es que nunca haya experimentado todo el asunto ese de Dios, rezarle y esas cosas. El mes pasado, sin ir más lejos, me sorprendió una tormenta terrible cuando aún me faltaba mucho camino para llegar al campamento. Me perdí por completo, no podía ver ni a dos metros, hacía 50 grados bajo cero y me derrumbé: caí de rodillas y recé ‘Dios mío, si en realidad existes, estoy perdido en una tormenta y moriré si no me ayudas, ¡por favor!’”. El creyente entonces le miró sorprendido: “Bueno, ¡eso quiere decir entonces que ahora crees! ¡De hecho estás aquí, vivo!”. El ateo hizo una mueca y dijo: “No, hermano, lo que pasó fue que de pronto aparecieron dos esquimales y me ayudaron a encontrar el camino al campamento…”

Es fácil hacer un análisis típico en las Humanidades: una misma experiencia puede significar cosas totalmente distintas para diferentes personas si tales personas tienen distintos marcos de referencia y diferentes modos de elaborar significados a partir de su experiencia. Puesto que apreciamos la tolerancia y la diversidad de creencias, en cualquiera de los análisis posibles jamás afirmaríamos que una de las interpretaciones es correcta y la otra falsa, lo que en sí está muy bien. Lástima que nunca nos extendemos más allá y no nos propongamos descubrir los fundamentos del pensamiento de cada uno de los interesados, y me refiero a de qué parte del interior de cada uno de ellos surgen sus ideas. Si su orientación básica en referencia al mundo y el significado de su experiencia vienen dados por su altura o la talla de calzado, o si en cambio es absorbida por la cultura, como su lenguaje. Es como si la construcción del sentido no fuera realmente una cuestión de elección intencional y personalY más aún, debemos incluir la cuestión de la arrogancia. El ateo de nuestra historia está totalmente convencido de que la aparición de esos dos esquimales nada tiene que ver con el haber rezado o pedido ayuda a Dios. Pero también debemos aceptar que la gente creyente pueda ser arrogante y fanática a su modo de ver las cosas. Puede que sean más desagradables que los ateos, al menos para la mayoría de nosotros. Pero el problema del dogmatismo del creyente es el mismo que el del ateo: certeza ciega, una cerrazón mental tan severa que aprisiona de un modo tal, que el prisionero ni se da cuenta de que está encerrado.

Aquí apunto lo que creo que realmente significa que me enseñen a pensar. Ser un poco menos arrogante. Tener un poco de conciencia de mí y mis certezas. Porque un gran porcentaje de las cuestiones sobre las que tiendo a pensar con certeza, resultan ser erróneas o ser meras ilusiones. Lo aprendí a base de golpes y les pronostico otro tanto a ustedes.

 

No es casual que los adultos que se suicidan con un arma de fuego lo hagan apuntando a su cabeza. Intentan liquidar al tirano. Y la verdad es que esos suicidas ya están muertos bastante antes de que aprieten el gatillo.

david-foster-wallace

David Foster Wallacer (2005)

Pongamos un ejemplo. Imaginemos la vida de un adulto típico. Se levanta temprano por la mañana para concurrir a un trabajo desafiante, un buen trabajo si quieren, el trabajo de un profesional que con entusiasmo trabaja ocho o diez horas y que al final del día lo deja bastante agotado con el único deseo de volver a casa y tener una buena y reparadora cena y quizá un recreo de una o dos horas antes de acostarse temprano porque, por supuesto, al otro día hay que levantarse temprano para volver al trabajo. Y ahí es cuando esta persona recuerda que no hay nada de comer en casa. No ha tenido tiempo de hacer la compra esta semana porque el trabajo se volvió muy arduo y ahora no hay más remedio que subirse al coche y, en vez de volver a casa, ir a un supermercado. Es la hora en que todo el mundo sale del trabajo y las calles están saturadas de automóviles con un tránsito enloquecedor. De modo que llegar al centro comercial le lleva más tiempo que el habitual y, cuando al fin llega, ve que el supermercado está atestado de gente que como él, luego de un día de trabajo agotador, trata de comprar las provisiones que no pudo comprar en otro momento. El lugar está lleno de gente y la música funcional y melosa hace que sea el último lugar de la tierra en el que se quiera estar, pero es imposible hacer las cosas rápido. Debe andar por esos pasillos atiborrados de gente, confusos a la hora de encontrar lo que uno busca y debe conducir con cuidado el carrito de la compra entre toda esa gente cansada y apurada (abreviemos que es demasiado penoso). Al fin, después de conseguir todo lo que necesitaba, se dirige a las cajas que por supuesto están casi todas cerradas a pesar de ser hora punta, y las que están funcionando lo hacen con unas demoras colosales, lo que es irritante, pero esta persona se esfuerza por dejar de sentir odio por la cajera que parece moverse en cámara lenta, quien está saturada de un trabajo que resulta tedioso, carente de sentido de un modo que sobrepasa la imaginación de cualquiera de los aquí presentes en nuestro prestigioso colegio.

El caso es que estas tareas de mierda, insignificantes y frustrantes son las que permiten escoger qué y cómo pensar, ya que debido al tránsito congestionado o a los pasillos atiborrados de gente con carritos, o incluso a las larguísimas colas, tengo tiempo para pensar y si no tomo una decisión consciente acerca de cómo pensar, de a qué prestar atención, me sentiré frustrado y jodido cada vez que me vea en estas situaciones. Porque el ajuste natural me dice que estar situaciones me afectan a mí. A mi hambre, a mi fatiga, a mi deseo de estar en casa y esto me hace ver que toda esa gente se cruza en mi camino. Y ¿quiénes son, después de todo?

Porque este modo de pensar es tan automático, tan natural y establecido que no implica ninguna elección. Es el modo automático en que percibo la parte aburrida y frustrante de la vida adulta, cuando inconscientemente me vuelvo autómata, cuando me creo el centro del mundo y mis necesidades y sentimientos inmediatos determinan las prioridades de todo el mundo, que creo gira a mi alrededor.

La cosa es que hay otras maneras de pensar, por entero distintas, acerca de estas situaciones. En esa caravana de coches entorpecida, con vehículos que dificultan mi avance, puede que en uno de esos horrorosos 4×4 haya un conductor que tras un horrible accidente se haya sentido tan acobardado que el único modo de volver a conducir sea sintiéndose protegido dentro de uno de esos tanques. O que aquella camioneta que corta mi paso imprudentemente esté conducida por un padre que lleva a su hijo enfermo o accidentado y se apura por llegar a una centro de salud, o que está en una situación más urgente y legítima que la que yo me encuentro, y que por tanto en realidad soy yo el que se mete en su camino.

… si en realidad aprenden a prestar atención, se darán cuenta de que en realidad hay otras opciones. Van a poder percibir esa circunstancia y su lento infierno no sólo como significativo, sino como algo sagrado, consumido por las mismas llamas que las estrellas: amor, comunión, esa unidad mística que existe en la profundidad de las cosas.

No afirmo que esta mística sea necesariamente verdadera. Pero lo que sí lleva una uve mayúscula es la verdad que les permitirá decidir cómo se lo van a tomar.

Esto, yo les aseguro, es la libertad que otorga la educación real. Aprender a balancearse. Y decidir cada cual qué tiene y qué no tiene sentido. Decidir conscientemente qué es lo que vale la pena venerar.

Y he aquí algo raro, pero es verdad: en las trincheras del día a día de la vida de un adulto, no existe el ateísmo. No hay tal cosa como la «no-veneración». Todo el mundo es creyente. Y quizá la única razón por la que debamos cuidarnos al elegir qué venerar, es que cualquier camino espiritual –llámese Cristo, Alá, Yaveh, la Pachamama, las Cuatro Nobles Verdades o cualquier set de principios éticos– sea lo que sea que elijan, les devorará en vida. Si eligen adorar el dinero y los bienes materiales, nunca tendrán suficiente. Si eligen su cuerpo, la belleza y ser atractivos, siempre se van a ver feos y cuando el tiempo y la edad se manifiesten, padecerán un millón de muertes antes de que al fin les entierren. En cierto modo, todos lo sabemos. Esto fue codificado en mitos, leyendas, cuentos, proverbios, epigramas, parábolas, en el esqueleto de toda gran historia. El verdadero logro es mantener esta verdad consciente en el día a día. Si eligen venerar el poder, terminarán volviéndose débiles y necesitarán cada día más poder para no creerse amenazados por los demás. Si eligen adorar su intelecto, ser reconocidos como inteligentes, terminarán sintiéndose estúpidos, un chasco, siempre al borde de ser descubiertos. Pero lo más terrible de estas formas de adoración no es que sean malas o pecaminosas, es que son inconscientes. Son el funcionamiento por defecto.

La libertad que verdaderamente importa implica atención, conciencia y disciplina, y estar realmente interesados en el bienestar de los demás y estar dispuestos a sacrificarnos por ellos una y otra vez en cuestiones insignificantes y desagradables todos los días.

Esa es la libertad real. Eso es ser educado y entender cómo pensar.

David Foster Wallace

(Ohio, 21 de mayo de 2005)

Vía [YouTube

Espíritu Amateur

“Espíritu amateur es no temer hacer algo por primera vez, es saber que no se sabe y aún así, seguir explorando, hacer por hacer, sin esperar recompensas; ver el mundo como un bello misterio y afrontar el saber sin pretensiones”.

Fue éste el tema del pasado evento TEDx celebrado en Madrid, el 12 de septiembre 2015.

TEDx es una organización sin ánimo de lucro dedicada a la ideas que vale la pena difundir y hacer, su lema es “ideas worth spreading”, y a cuyo evento tuve la oportunidad de participar gracias al espíritu de esté blog, cuyos lectores son inconformistas que quieren cambiar el mundo, gente con carácter, consciencia y responsabilidad social que desea y busca en su comunidad la manera de construir las condiciones para vivir más felices. Es éste carácter lo que define la filosofía “amateur” que inspiró el evento.

Ponentes y participantes cada cual más creativo, con ideas la mar de revolucionarias, innovadores y muy generosas: construir un telescopio con chatarra y sin recursos, piel humana a partir de una impresora 3D construida desde 0, desarrollar una app para informar a tus familiares y amigos del estado de una enfermedad crónica como manera de buscar apoyo, periodistas que arriesgan su vida infiltrados en búsqueda de la verdad, superación personal a través de la construcción de herramientas de mejora de la calidad de vida, unir tiempos y cultura a través de la música, y continúe. Innumerable las personas e ideas sabias y muy salvajes que conformaron la lista de ayer.

¿Y tú como buscas cambiar el mundo? ¿Te lo has preguntado alguna vez? Hay que atreverse a ir más allá del simple concepto y fijar acciones concretas. Es en la celebración del espíritu aventurero que llevas dentro y en los diferentes territorios del saber: ciencia, tecnología, actividades creativas, productivas o emprendedoras, donde se encuentra la solución a los problemas del mundo. “Es en los garajes de la mente donde se diseñan las nuevas fórmulas que salvan o cambian vidas”

Amateur es quitarse los miedos y saltar al vacío, es seguir el instinto que te pide actuar y poner en marcha un torrente de energía, desvelos, ganas y a veces frustraciones a trabajar. Es mantenerse hambriento y siempre inquieto. Es quien juega a tener ideas y compartirlas. Es quien tiende redes pero también tiende manos. Es hacer tu trabajo desde el corazón, donde empieza todo lo real. “Amateur somos todos y algunos no dejamos de serlo nunca, porque la magia de los comienzos solo puede traer grandes finales”.

Nunca dejes de soñar y explorar, nunca dejes de ser Amateur.

Manifiesto Amateur www.amateurhostel.com

Manifiesto Amateur www.amateurhostel.com

Vía | TEDx y Revista Amateurs Hotel

En vacaciones: STOP AND RESET

Sí Señores, el verano ya está aquí. Por fin merecidas vacaciones. Es hora de parar, abrir las ventanas y airear. De refrescar las ideas, de permitirnos soñar pero sobre todo atrevernos a planificar y hacer de las cosas una realidad. Stop pesimismo, y reset optimismoPor un momento, deja de ganarte la vida y vete a vivirla. 

Solo una mente descansada se siente con fuerza para cambiar el mundo y con la certeza de que lo conseguirá. Es en verano cuando surgen muchas de las ideas, cuando inician lo más grandes proyectos, cuando conseguimos poner ON HOLD el ritmo frenético del día a día y reiniciar el camino. Aprovecha, es hora de parar y… descansar…

Stop and reset es una filosofía para seguir durante esta temporada de descanso. Aquí va…

STOP. El ritmo acelerado y frenético de la vida y aprende el arte de vivir lentamente. De reconectar contigo y tu entorno, a encontrar ese lado de ti que disfruta de las cosas más sencillas de la vida. El ritmo tranquilo de la vida se siente desde dentro y para ello tienes que arañar el tiempo hasta encontrar aquello que te gusta de verdad, que te hace sencillamente feliz, que disfrutas sin complejos, que te hace ser únic@ y sencillamente tú.

 

STOP. El ruido y aprende a encontrarte en silencio. A estar el soledad. A darte largos paseos sin presiones, sin móviles, sin exigencias. A leer un libro, a terminar una película, a escuchar música. A encontrarte en soledad para aprender, escuchar y observar.

 

STOP. Dale la vuelta a tu cámara y stop la cultura egocéntrica de los selfies. Mira el mundo a tu alrededor, es más interesante que uno mismo. Aprende a conocer a tu gente, tu cultura y costumbres. Somos lo que somos como parte del colectivo al que pertenecemos. Rompe con el selfie, el mundo es más lo que tú haces por él que aquello que el mundo hace por ti. Vuélcate, deja que tus habilidades sean la luz que iluminen la imagen del mundo a tu alrededor.

 

STOP. Deja de preocuparte por el futuro, o preocúpate sabiendo que preocuparse es tan efectivo como masticar chicle para resolver una ecuación complicada de álgebra -no resuelve nada-.

 

RESET. Regalate momentos para descubrir algo nuevo, leer o aprender algo nuevo. Aprende a cocinar. Canta. Baila. Juega. No podemos disfrutar sino descubrimos. Dale rienda suelta la curiosidad, déjala escapar, es el momento. Alienta el impulso de querer levantarte y buscar más allá de lo desconocido. Sin curiosidad no hay posibilidad de salir mental y geográficamente de nuestro espacio.

RESET. Viaja, sal de tus casillas. Reiniciar las ganas de vivir, las ganas de cruzar, de conocer, de ver que hay después del mar. Viajamos para buscar nuevas ideas, para inspirarnos y reenamorarnos, y sobre todo para aprender nuevas maneras de hacer las cosas y de vivir la vida.

 

RESET. Relájate hasta que te encuentres entretenido y en paz. Disfruta siempre como joven sin expectativas por lo que viene, sin importar la edad que se tenga.

Llénate de experiencias que te enseñen a vivir la vida. Estamos de paso y, entre el miedo y el amor, solo nosotros decidimos como hacemos el camino. Si no me crees, solo observa…

Buen verano, nos vemos a la vuelta!

¡Vive libre, la vida no espera!

“No lo hagas por dinero, no lo hagas por fama, hazlo por que te divierte hacerlo”.

Un momento… pongamos música de fondo…

Qué gran canción… “la vida siempre tan inoportuna…Quién sabe cuándo es el momento de decir ahora”

Siempre esperando la oportunidad, la puerta que se abre, las condiciones perfectas para lanzarnos a eso que TENEMOS que hacer, o que TEMEMOS amar, que no puede esperar, que es lo más importante y que por no ser urgente no dedicamos el tiempo. 

La tarea más difícil de cambiar el mundo es cambiarnos a nosotros mismos, salir de nuestro armario hecho a medida, liberarnos. Sé libre, libre de ti, de la idea preconbida sobre cómo debe girar el mundo, de las opiniones ajenas, de tus expectativas y tus prejuicios -que son nada-, sé libre del miedo a ir a contra corriente, del miedo a tener que caminar solo algunas veces, y decidir dejar de sentirnos mal por lo que somos y por lo que pensamos cuando eso implique no estar de acuerdo con la opinión general. Salir del armario (a nuestra manera) y reconciliarte con el miedo (porque siempre estará allí y solo es un sentimiento), ser auténtico, ser original, ser los primeros. Cambiarnos a nosotros implica decidir caminar con paso firme y frente alta sobre lo que somos, hacia lo que buscamos, estando conscientes de cada momento que se vive y siendo lo mejor que se es para cumplir con lo que hemos venido a hacer. Sea lo que sea lo descubriremos en el camino, mientras seamos la máxima expresión y mejor versión de nosotros mismos. 

Cambiar el mundo implica cambiarnos a nosotros mismos. Conocernos e influirnos.  Porque todo lo que tenemos en nuestro interior es lo que proyectamos y transmitimos, lo que sembramos y más adelante lo que recogemos, el “yo” interior es el inicio de una cadena de mandos que se transmite de mano en mano, persona en persona, hasta una extensión ilimitada, que puede llegar al último rincón y a la última sonrisa de este planeta. Transmitimos trocitos de nosotros expresándolo en pequeñas acciones que pueden cambiar a las personas que tocan, como un efecto mariposa.

Cambiar el mundo es la tarea más difícil de todas, porque cambiarnos a nosotros cuesta y es doloroso.  El mundo no podremos arreglarlo, pero quizás podamos buscar algo que pueda ser arreglado y trabajar en ello. Una cosa, una realidad o a ti.

La vida no espera. Sé libre.